viernes, 27 de junio de 2014

LÁGRIMAS DE UN HOMBRE


LÁGRIMAS DE UN HOMBRE

Torrente de aguas turbias sazonadas
empañan la claridad de los ojos
de un caballero que sin armaduras
ha quedado al escuchar ese no
por vez primera, aunque no era doncella
hizo ver estrellas a quien pagara
el precio que evitara aquel desprecio.

El lamento de un hombre enamorado
se transmuta en las lágrimas de niño,
el manantial cristalino que emerge
de los surcos de la mirada triste
de ese niño grande que se ha perdido
corriendo tras su pandorga caída
en territorio vecino es destino.

Caballero o gavilán de alas rotas,
las lágrimas siempre serán del hombre
que no ha podido comprar el juguete
exhibido en la vidriera vecina.

©Mabel Coronel Cuenca

lunes, 16 de junio de 2014

PEQUEÑO ILUMINADO

Pequeño iluminado


Hoy he pensado en ti

mientras mis dedos suaves de mujer,
con movimientos suaves te buscaban,
entre los surcos de donde emana leche y vida,
allí te encuentras tú, sólido,
inmutable al tiempo y al tratamiento.


Como una advertencia quizás,

para buscar un esperar
de esperanza y fe aumentadas,
cada mes nos encontramos,
como dos amantes en privado.


Un espejo, tu imagen reflejada,

¿cómo no verte? ¿cómo no sentirte?,
si estás tan dentro mío,
aunque sé que algún día,
en un amanecer cercano no estarás,
te habrás ido y no volverás.


Ocupas un lugar que no es tuyo,

destinado a dar vida y amor,
a un ser pequeño e iluminado,
destinado a dar luz a los demás,
sólo ese día podré estar feliz,
pues sé que mi luz podrá apagarse.



©Mabel Coronel Cuenca
Hernandarias - Paraguay

EL CAUTIVO

El Cautivo


Tú que eres andariego de los campos
buscando segar las flores silvestres,
ansiando descubrir los elementos
para la alquimia y al amor adiestres.

Tú que eres navegante de 7 mares,
domando mar en furia y tempestades,
durmiendo con el canto de sirenas
sueñas con ninfas buscando mitades.

Tú que eres peregrino entre los cerros
de tierras áridas y de humedales,
buscas liberar fieras del encierro
limando aquellos grillos personales.


Tú que eres gavilán siempre voraz,
cazando en cielos extraños palomas,
al abrir alas usas el disfraz
del rey águila mientras más te asomas.

Es mi pluma la pócima perdida,
ese elemento para transmutar
andariego a corazón sedentario,
la que hace anclar a todo navegante,
tierra prometida del peregrino;
y al gavilán lo transforma en paloma.

Quien logre alguna vez ser el cautivo
de mi pluma inquieta será tatuado
en los versos escritos con la aurora.
Ámame y serás eterno con mi pluma.


©Mabel Coronel Cuenca

Hernandarias - Paraguay

domingo, 1 de junio de 2014

LA ROSA

LA ROSA


Cuando llegue mi ocaso seré nebulosa,
cargada de versos sublimes titilantes,
y serán mis instantes las que fabulosas
historias harán renacer, quizá inquietantes
enigmas, las que solo serán reveladas
a quien tenga el velo suelto por un instante.
Cuando llegue mi invierno he de florecer,
de mis perennes versos brotarán capullos,
habrán de color blanco, un eterno querer;
-inocencia de niña grande, una mujer-
la rosa pedirá clemencia, una indulgencia
por aquellos que no pudo salvar y amar.
Serán mis versos de color púrpura un eco
de mis cicatrices, haciéndolas imborrables,
recordando las noches de eterno plenilunio
viviendo solitariamente mi infortunio.
Al divagar por mi camino lleva siempre
una luciérnaga, acaso te haga falta aceite
en tu vieja lámpara, lleva también ungüento,
para tus pies descalzos que sufrirán heridas,
encontrarás piedras afiladas, incluso fieras.
Al final del camino te esperará una rosa,
aquella que no se marchita, regada con versos,
la planté en terreno árido mientras soñabas.
Nacieron fuertes sus hojas con el crepúsculo.
©Mabel Coronel Cuenca